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El rostro de la violencia.

Agustín de la Rosa Charcas.

La hipocresía del gobernador electo de nuestro Estado de San Luis Potosí, duró lo que el tiempo de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federación les llevó dar su veredicto sobre el proceso electoral impugnado. Ya sin nubarrones en su camino, desde el punto de vista electoral, pero con un cúmulo de expedientes por resolver en su contra, por actos múltiples de presunta corrupción que se encuentran en el terreno de la Fiscalía General de la República FGR, dejó de lado su simulada postura del demócrata que “aiga sido como aiga sido” se coló como gobernador de nuestro Estado, para dar paso a su esencia cultural de vida; la del violento autoritario, que sin rubor amenaza a sus adversarios que han osado a cuestionar su “triunfo” electoral.
Nada que no fuera previsible en quien su andar lo ha hecho siempre al lado del poder (esos a los que ahora amenaza), la corrupción y la impunidad.

El mimetismo de este energúmeno que en unas horas se le depositará el poder político en nuestro Estado como encargado del despacho de gobernador, de querer parecerse en todo al presidente de la república raya en lo ridículo. Su cultura que tiene acreditada la mafia de la gallardía por doce años es el de la corrupción, la impunidad y la violencia. Y eso lo van a seguir haciendo. Superará en mucho a la mafia de sus antiguos cómplices del prianismo. Su autoritaria formación le conduce a pensar que él será el dueño del Estado y que los ciudadanos serán sus súbditos que están obligados a rendirle pleitesía. No será ni de chiste de esa manera. Lo será con los de su entorno, la pléyade de aduladores corruptos e inescrupulosos de los que se está rodeando.

El exabrupto del gobernador electo para los que tienen deudas con el actual gobierno en el sentido de que le cobre a éste lo que les adeuda, porque él no va a reconocer ningún adeudo, le exhibe su grandilocuencia ignorancia. Los compromisos del Gobierno del Estado son de éste, no del inútil de Carreras. El estará obligado a responder por los adeudos que se tengan. Punto. Y si en esa negligencia del no pago existen corruptelas pues que se investiguen y se aplique la ley sin titubeos. Como esperamos le sea aplicada al gobernador electo por la FGR. Pero el fondo de esta actitud brabucona era provocarle a la mafia que se va del poder con el mayor desprestigio político posible, para que él entre aparentando una capacidad política de apaciguar los ánimos que el incitó en los sectores de la población que han desquiciado a nuestra ciudad en los últimos días.

Ya con la resolución del TEPJF, envalentonado, con aire de perdonavidas lanza un intimidante video para sus adversarios políticos, refiriéndose a “toda esa gente que anduvo tratando de engañar a los potosinos (…) con las decisiones de los magistrados (…) siempre engañando a toda la gente y eso es lo que no se les va a perdonar a todos esos detractores”. ¿Qué va hacer gobernador electo? ¿Los va a reprimir? ¿Acaso a levantar para doblegar a los que no piensan como usted? ¿Los va a investigar y fabricarles expedientes para echarles encima “su” aparato de justicia?

En San Luis Potosí, estamos preparados políticamente para enfrentar a perfiles autoritarios y corruptos como el que usted representa. es del dominio público su vasta ignorancia, le vendría bien que le pasaran una tarjeta informativa de lo que han enfrentado los ciudadanos potosinos ante cacicazgos de orca y cuchillo, sólo para referirme a la historia más contemporánea.

El odio hipócrita con “la gente poderosa” que fueron sus aliados y quienes le permitieron el brutal enriquecimiento que ostenta, es más una venganza que le corroe sus entrañas y le hace aflorar su talante autoritario al lanzar una amenaza en ese video de marras que puso en circulación en las redes sociales al sostener que “…esa gente poderosa, que se adueñó de San Luis y que nada más veía por su benefició, es la última llamada a todo ese tipo de gente”.

Todavía no empieza a ejercer el poder en plenitud, cuando ya le urge que todos vean su rostro de violento. Los potosinos, gobernador electo ya lo sabemos. Lo conocemos bien. Sabemos de lo que su imprudencia y su cultura son capaces de hacer con nuestro Estado.

¿Vivir sin miedo? Y eso que todavía no empieza.

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